domingo, 5 de abril de 2009

Tímidos trazos sobre un papel


Corre, niño, corre. Corre tras tu pelota, síguela, no la pierdas. Que el viento peine tus cabellos mientras vas tras ella. Que el sol caliente tu cara mientras la sigues. No dejes que llueva.
Corre niño, tras tu pelota.

Algún día te ganaré la batalla, locura.

sábado, 4 de abril de 2009

Te dedico un suspiro de mi mente




Una golondrina en una antena intenta mantener el equilibrio. Desiste, y alza el vuelo. Quizás, en busca del País de las Maravillas. Quizás, en busca de otra antena más consistente, una que no se balancee con el viento.
Y una bandada de pájaros la sigue hasta que los pierdo en la lejanía.
Progresión de ideas que salen de mi cabeza. Que tengo la boca llena de palabras que se deshacen como un terrón de azúcar.
Paradojas, paradigmas de lo imposible. Metáforas, arquetipos de la mentira. El artífice de sueños está trabajando en su nuevo proyecto. Será tan perfecto, tan real, que nadie podrá distinguirlo. Tan profundo, tan genial, que nadie sabrá si está soñando. Alcemos pues, todos el vuelo, hacia el País de las Maravillas.



``Porque no todos los vampiros acaban en ataúdes, ni todos los dragones desaparecen al amanecer. Fantasma con cuerpo o vampiro sin sed; un dragón sin alma o un sol sin amanecer.´´


Para ti, ·Ana·

miércoles, 1 de abril de 2009

Let´s fly, let´s dream



Me pongo los cascos y subo el volumen. No sé ni siquiera si esta canción está hecha para mí. Tímidamente creo escuchar alguien que me llama desde fuera. Y subo más el volumen. No lo intentes mundo, no quiero escucharte, hoy no. Me das dolor de cabeza.


Y vuelvo a subir el volumen.


Creo que esta noche he vuelto a soñarte.

jueves, 26 de marzo de 2009

Una talla más, por favor

· I think I´ve been here before... ·

Le gusta?
Hummm... creo que me queda algo ajustado.
Puedo traerle otro. Quizás una talla más...
Sí, una talla más por favor. Se me ha quedado pequeño.
( ... )
Da igual, déjelo. Me buscaré un sastre que me haga mi propio diseño a medida. De todas formas, ese nuevo tampoco iba a gustarme.
Entonces salió de la tienda de realidades a mitad de precio, reparaciones de sueños rotos y remaches en corazones rasgados de la esquina y se marchó a casa a crearse su propio mundo a medida, con un compás, para que fuera perfectamente redondo.
...Dedicado a Raquel...

domingo, 22 de marzo de 2009

El final del horizonte, allá donde nacen las estrellas

Me subo a las estrellas...



ºº Llueva o nieve. Granice o truene. No me importa ya. Aunque arrecie una tormenta. Me veo en el reflejo de la ventana, y más allá, sólo la noche. La madrugada parecía mirarme desde el cinturón de Orión, que me guiñaba parpadeando sus estrellas. Quise creerme que ese cachito de cielo era mío, que era el único que miraba las estrellas y el único que les prestaba algo de atención. Quería, que por lo menos durante un segundo, Orión fuera mío.
¿ Qué sería del cielo si a cada persona le correspondiera una estrella ? ¿ Qué sería del universo si todos coleccionáramos constelaciones ? Pues que no quedaría ni una en el cielo. Que no habría ni una estrella fugaz para pedir deseos. Que la luna gobernaría el cielo nocturno, y que habría ganado la batalla. Todas las noches serían de plata y marfil. Ya no quedarían historias de amor, ni inspiraciones de madrugada. Si no quedan estrellas en el cielo, ¿ quién sería el testigo de tus besos ? Si no hay estrellas en el cielo, ¿ adónde mirarías para elegir tus sueños ? ºº


Hay algo en el aire. Llego a casa, y te dejo caer enima de la cama. Ya te guardaré más tarde en el armario.
Que no se me atraganta tu nombre. Ya no necesito soñarte, y he dejado de mirar al cielo en busca de estrellas fugaces. Esos dragones que volaban más allá del cielo se perdieron con el amanecer.

domingo, 8 de marzo de 2009

Dragones y petachos

· Nightfall·


· Es cuando, desde mi ventana, puedo ver cómo el sol se desgarra intentando pasar el horizonte una tarde más. Y me quedo atontado viendo su reflejo en el lago mientras pienso en ti. Basta de engaños, de falsas promesas y mentiras. Vale ya de cuentos y de falsedades de reflexiones con la almohada. No quiero pensar que es culpa tuya, tampoco es culpa mía. Simplemente, es así. Y descuida, que dejaré la ventana abierta una noche más, esperando a que te cueles por ella, y te metas en mi cama, y me quede atontado mirando tu cara. ·


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Dragones y petachos.

Tanto silencio, que hasta puedo escuchar el reloj de la cocina. Tanto silecio, que parezco ahogarme en él.

Tacho y reescribo. Coso y remiendo. Petachos, cachitos de tela deshilachada que coloco al azar en un papel, mientras sin querer, dibujo tu cara en mi mente. Petachos que coso en el aire. Petachos que encuentro en el bolsillo del pantalón y en el fondo de la cartera.Que toda la vida es sueño, se dijo una vez, y me quiero despertar con un rayo de luz rozando mi cara. Y que los sueños, sueños son, y que quedarán como anécdota en un cuaderno lleno de tachones y petachos. Lleno de remiendos y de hilos mal cosidos. Un cuaderno que quizás ya no tenga las anillas dobladas, pero que sí tendrá la tapa cosida a las hojas, las hojas llenas de petachos, y en los petachos pequeñas historias de dragones que quisieron ser estrellas.


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Tus labios quedaron suspendidos sobre los míos. Parecían no decidirse sobre si besarme o no. Uno, y dos segundos. Y un débil suspiro rozó mi piel, y se escapó volando.
Lo siento. El tren viene ya. Me voy. Me marcho. Me esperan al otro lado del horizonte, cruzando el mar, más allá incluso de las estrellas. Me tengo que ir, y te dejo con medio beso en los labios, y te doy mi mitad como regalo.

domingo, 22 de febrero de 2009

Casiopea



Necesito un cuaderno y un bolígrafo. Abro una página al azar y me pongo a escribir. Esta es una de esas noches en la que no queires dormir. El reloj marca las cinco.
Porque hoy no quiero dormir. Es una noche en la que no parece hacer mucho frío, y me gustaría quedarme hasta que el sol difumine el impasible negro de la noche con el virginal naranja del amanecer. Me apetece mirar las estrellas. Y de repente, ves una estrella fugaz rasgar el cielo. Veo cómo una línea divide Casiopea en dos. Veo la estela de un dragón que vuela más allá del cielo. Nadie más parece haberlo visto. Sólo ha durado un segundo, quizás menos. Quizá haya sido mi imaginación. Y me ha hecho sonreír. Has aparecido de la nada y de repente, desapareces. Te vas para no volver. Tu estela se ha borrado. Ya no aparecerás más. Te vas para no volver jamás. Has volado más allá del cielo, y he decidido quedarme en tierra.
Mañana tendré que buscar mis letras en una página al azar de un cuaderno cualquiera. La luz artificial de la lámpara halógena ha parpadeado y mi perro a mis pies está ya soñando. ¿ Será hora de decir hasta mañana ? El reloj marca ya las cinco y media. Y le pongo punto y final a Casiopea.
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· Y la nieve sigue cayendo en un intento en vano de cuajar sobre el agua. En un intento suicida por quedarse, por permanecer aunque sólo sea un segundo. No desespera, y las ondas en el agua avisan de que siguen cayendo copos. Copos en una misión suicida que quieren dejarlo todo blanco. Cada copo, cada unidad minúscula está destinada a caer en un lugar, pero sólo unos valientes se atreven a separarse del grupo y saltar al agua, y desaparecer por siempre. Deshacerse al tocar el agua y convertirse en ella.
Sólo un iluso diría que es en vano, sólo un iluso diría que es suicida. Al menos, esos valientes copos no se desharán lentamente con el sol de la mañana, si no que desaparecerán sobre el agua, y no se arrepentirán de la decisión que han tomado. Desaparecerán sabiendo que lo que han hecho ha sido lo que han querido.Y el año que viene volverá a nevar y volveremos a ver a esos copos dispuestos a todo, dispuestos a cuajar sobre el agua. ·

martes, 20 de enero de 2009

Una mirada perdida en el espejo




Alguna vez te has mirado durante tanto tiempo al espejo que tu cara se ha vuelto ridícula? Hasta que llega un momento en el que sólo ves líneas, luces y sombras, ni bonitas ni feas. Hasta que te sientes ridículo frente a tu propia imagen. Hasta que dudas sobre si ese que miras eres tú. Y hasta que llega el momento en el que te das cuenta de que no eres más que un saco de carne, bonito a su manera, y que se degrada cada segundo en busca de la felicidad eterna, el equilibrio, la perfecta armonía entre cuerpo y eslogan. Que intenta asemejarse a aquellos que aparecen en paradas de autobús y escaparates, que quiere ser igual que esos retoques digitales, que quiere parecerse lo máximo posible a esas líneas, luces y sombras bonitas, atractivas y ficticias, virtuales. Un saco de carne que quiere ser un modelo de belleza estándar. Un saco de carne que se mira durante tanto tiempo al espejo que todo pierde sentido, y que decide, pincel en mano, tapar esas líneas de su cara y crear unas nuevas, quizás un poco de color aquí, y algo de perfume allá.
Dime, alguna vez te has mirado al espejo hasta que tu cara se ha vuelto ridícula? Porque yo sí, y simplemente me hizo gracia.
Me veo encima de la cama, mirando al techo. Sólo eso, mirando al techo. Dudando de mi propia existencia. La luz de la habitación va desapareciendo progresivamente. A un perro se le escapa un ladrido en la calle, el reloj me avisa con un pitido de que son las algo en punto, y la luz de la luna llena entra por mi ventana. Una luz plateada, que juega a esconderse tras el espejo, que juega al escondite con Alicia.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Recuerdo de una noche



Ya era de noche, y parecía que las luces de los farolines eran el espectro de un sueño, que se balanceaban con el movimiento del viento, el viento que precede a la tormenta, cálido y húmedo, que parece no querer despegarse de la piel. Pero aquella noche no había nubes. Un paso tras otro, y sin rumbo fijo, caminaba el superviviente, con el suficiente descaro como para que se le oyera en toda la calle, pero con elegancia, como si anduviera con prisa pero sin tener tiempo que perder. La calle estaba vacía por la madrugada que ya había entrado hace horas, que ya le quedaba poco para terminar. El sol ya estaba desgarrando la línea del horizonte dejando que un centenar de colores vistieran el cielo de naranja, añil, rojo, y, quizás, morado, mientras que al otro lado, donde todavía la Luna gobernaba su cachito de cielo, el negro se mantenía impasible ante el majestuoso sol. Pero eso no parecía importarme. Ni eso, ni el frío que parecía congelar mi aliento exhalado que se esfumaba impaciente por convertirse en nube. Él continuaba caminando, y parecía que podía disfrutar de diez segundos más hasta que viniera, y me entretuve mirando la Luna, que brillaba muchísimo aquella noche, tanto, que parecía que se iba a despegar del cielo, y entonces pensé, que si se caía, yo quería un cachito para guardármelo en el bolsillo. Pero se acabó mi tiempo.

Vienes?

Sí. Quiero ser un superviviente.

Bien, pero sólo mientras los demás duermen.

Sí, sólo mientras los demás duermen.

[ Pero si dijeron que era totalmente libre. Me he tragado una mentira. Una mentira muy bien montada. Claro que soy libre. Soy libre para ser una clavija redonda en un agujero cuadrado. Libre para ser completamente inútil. Libre para que me manejen a su antojo. Libre para estar eternamente encarcelado entre comillas. ] Pensamientos de un lienzo en blanco.

domingo, 23 de noviembre de 2008

·



Quizás me equivoque al decir esto.
Quizás me confunda al pensar así.
Quizás esta no sea la manera.
Todavía no.
Dejar que la lluvia me moje la cara.
Subir a la cima más alta del mundo.
Sentir la arena fría entre mis manos, y notar las olas romper en mis piernas.
Coger aire y meter la cabeza en el agua hasta sentir que no puedo más.
Hacer y decir sin vacilar
Dejar de ser una estadística, pasar de un número a un hecho.
Reir, llorar, correr, saltar, gritar...
Hacer que vivir sea mi droga.
Ver la estela de una estrella fugaz y pedir un deseo.
Convertirse en el descubridor de ese nuevo mundo, convertirse en Anónimo Vespucio.
Hay veces que me gustaría no sentirme tan condicionado por el tiempo.Quiero ganarle la batalla. Me gustaría matar el tiempo clavándole las agujas a un reloj.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Hide and Seek


A hurtadillas

Sabes? Hay veces que me gusta caminar imaginándome que no hay nadie, aunque la calle esté llena de gente. A veces me gusta jugar al escondite y hacer que yo tengo que ir a buscarles, pero hago trampas, y no los vuelvo a ver. Y si es de noche y veo las luces encendidas de una casa, juego a pensar que se fueron de allí apresuradamente y que se les olvidó apagarlas. Y si es de día y veo una pelota botando en el suelo, me gusta pensar que juega con ella misma, pues se aburre en un mundo donde no hay piernas que le den patadas. Y si veo las luces de un avión surcando los cielos, juego a pensar que es una estrella fugaz, ya no tan fugaz, que juega a pasar lentamente, pues ya no tiene miedo a que a todo el mundo pueda pedir un deseo y tenga que cumplirlo, porque ya no queda nadie, ya no hay deseos que cumplir. Pero tengo que ir a hurtadillas, para que no me oigan, para que no se enteren de que estoy haciendo trampas. Para seguir jugando al escondite en una calle llena de gente.

jueves, 30 de octubre de 2008

Afraid of Bitterland

· Dreaming ·

Somewhere, beyond the mirror
Somehow, beneath the illusion
Something, there in the reflection
Where the light becomes naughty and builds rainbows
Is told to be a sweet place, where your tears are apple juice, where the ground is made of chocolate and the flowers turn into lollipop.
Where is ... it?
Somewhere, over the rainbow. It´s named
Candy Island.
( Mum, I´m afraid of Bitterland. I don´t like nightmares. Don´t worry. Don´t be afraid. Try to close your eyes, and have sweet dreams. )

miércoles, 29 de octubre de 2008

Tic - Tac

· Mirage ·

El futuro es, todo aquello que soñamos. El pasado, todo aquello que recordamos.
Y el presente... el presente es, todo aquello que percibimos, el presente es... ese sitio, ese plató donde nos graban. Cada uno tiene su propio guión. Y quién lo escribe? El propio actor, y los demás personajes, no son más que palabras en un papel.
( El espejismo de un reloj haciendo tic - tac. )





domingo, 26 de octubre de 2008

El lago de los deseos



Continúa el camino, me dijo, sigue el sendero hasta el final. Hasta llegar al lago. Y allí detente. Todo el que va allí, no vuelve. Es el lago de los deseos. Nadie vuelve a oír nada de esa persona. Dicen que se cumplen todos los deseos. Dicen que si te metes hasta el cuello, y pides un deseo, y que si después dejas que el agua te cubra entero, que si después dejas que te hundas, se cumple tu deseo, me dijo. Pero que nadie vuelve, me advirtió.
( ... )
Nadie ha vuelto nunca para contarlo.
Y cómo saben que en realidad se cumplen tus deseos, si nadie ha vuelto para contarlo?
Porque yo mismo fui y pedí que se dejaran de conceder los deseos a la gente. Y ahora todo el mundo se ahoga esperando a que su deseo se cumpla. Qué irónico! dijo con una sonrisa en la boca, se ahogan en sus propios sueños.
Pero si nadie ha vuelto para contarlo, cómo es que usted volvió para contármelo a mí?
( ... )
Descúbrelo por ti mismo.
( ... ) se giró sobre sí mismo y se marchó diciendo:
Continúa el camino, me dijo, sigue el sendero hasta el final. Hasta llegar al lago. Y allí detente. Todo el que va allí, no vuelve. Es el lago de los deseos.

lunes, 20 de octubre de 2008

El cuaderno de las anillas dobladas


Y continúan los disparos. Me quitan el hambre cuando quiero comer, me despiertan por la noche. Hoy he tenido suerte y no he oído a la madre llorar por su hijo, porque no le ha dado tiempo, porque una bala le ha atravesado el cerebro antes de que la imagen de su hijo le rompiera el corazón. Y salgo a la calle, y me encuentro el cuaderno que llevaba el niño. Está tirado en el suelo, testigo del asesinato de una madre y su hijo, testigo de la ruptura de dos corazones. Y tiene las anillas dobladas.
- Cógelo, quizás sea una señal - Me dice Ella, agarrándome de un brazo.
- Sí. Quizás sea el momento de empezar a escribir - le respondo mientras sonrío.
Y lo abro, y está vacío. No hay nada escrito en él. Es el lienzo en blanco en el cual dibujaré mis palabras para que no se olvide esto. Para que el recuerdo de esta guerra permanezca por siempre. Y Ella se acerca, mira en el cuaderno, y su pelo roza ligeramente mi cara. Un escalofrío baja corriendo desde mi nuca.
- Toma - me dice -, con qué pensabas escribir si no? - me dice mientras me da un lápiz.
Y entonces, quizás accidentalmente, o quizás no, sus dedos tocan los míos. Y le sonrío.
- Gracias - le digo, con una tímida sonrisa en la cara -, escribiré todos los días.
Y ella me devuelve la sonrisa.
La verdad, es que no tenía ganas de sonreír, no aquella mañana, pero desde que me ha sonreído, desde que he sentido su pelo en mi cara, soy el hombre más feliz del mundo.
Sin embargo, no me atrevo a decírselo. No soy capaz de decirle que la quiero, ni aun siendo el último día en la Tierra. Pero sí soy capaz de robar un cuaderno a un niño muerto, un cuaderno con las anillas dobladas.
Escribo un día, dos, y tres, escribo mientras Ella duerme, mientras yo la miro soñar, mientras sé que está segura allá donde esté, donde las balas no la alcanzan.
Y disimuladamente, agarro su mano, y me quedo mirándola. Con la otra mano abrazo mi cuaderno. Y me quedo mirándola, intentado descubrir los secretos de su pelo, intentando desentrañar lo que piensa.
Hasta que al día siguiente me despierta. Eres lo primero y lo útimo que veo en todo el día.
Pero no puedo decírtelo. No puedo contártelo. No puedo decirte cuánto te quiero. Ni aunque sea el último día en la Tierra.
- Sabes? - me dices - quizás esto no sea tan malo, quizás salgamos hacia adelante. Pero prométeme una cosa.
- Dime.
- No quiero que nos separemos nunca. Quiero que estemos juntos siempre. No quiero vivir con el sufrimiento de haberte perdido. En estos momentos, es cuando más se necesita una mano amiga, verdad? - sonrió.
- Sí, creo que sí. Te lo prometo.
Y salimos a la calle.
No sé si habrá notado que me quedé dormido mirándola. Pero a veces, la miro y, cuando me dirige la mirada, vacilo un instante, y después, me fijo en cualquier otro punto detrás de ella, disimuladamente, y la engaño, le hago creer que no la miraba a ella, sino a cualquier otro lugar. Pero a veces me pregunto si no me estaré mintiendo yo a mí mismo. Si en realidad lo que pretendo es que ella no sepa que la quiero o lo que en verdad quiero es hacerme creer que no la quiero para no tener que pretender que engañarme. Un círculo vicioso. Que se enrolla como el hilo de unas anillas de un cuaderno, que tiene las anillas dobladas.
Es entonces cuando cuatro o cinco militares nos sorprenden, cargados con sus pistolas. Y yo, con mi cuaderno.
Ella y yo nos detenemos, y uno de ellos nos apunta. Nos dice, entre risas y tambaleos por culpa del alcohol, que sólo nos da treinta segundos para despedirnos. Contaré hasta treinta y después, pum!
Los dos estamos asustados.
Y nos abrazamos. Qué bien huele su pelo.
- Sabes? He leído tu cuaderno. Lo siento - me dice ella.
- Tranquila - le susurro -, eso ya no importa. - y la abrazo más fuerte. Pero todavía no me atrevo a decirle que la quiero, no, ahora no, todavía no es el último día en la Tierra.
( ... )
- Sabes? Te, te quiero. - me susurra, y siento su aliento en mi cuello.
- Qué? ( ... ) me, me quieres? - digo, mientras mi corazón se pone a latir más fuerte de lo normal.
- Sí, te quiero. Perdona por decírtelo ahora, sé que no es el momento ni el lugar, pero...
- Pero es el último día en la Tierra - digo muy bajito.
- Qué?
- Que yo también te quiero.
Y entonces, la miro, sus ojos están empapados de lágrimas, y me acerco lentamente, a besar sus labios.
( Vale ya! voy a disparar ) se oye a lo lejos.
Y pienso, dispara, me da igual, no me importa ya, no me importa que sea el último día en la Tierra, pues si muero, habré muerto besando sus labios.
Y entonces, se oye un disparo, y siento que algo me quema la espalda. Me atraviesa de lado a lado, y agujerea mi corazón. Pasa por el cuaderno, y después a Ella. Siento cómo me abraza más fuerte.Y las piernas me fallan, y me caigo al suelo. Veo cómo vuela el cuaderno por encima mío, y después va a parar detrás de mí, dejándome ver el cielo, durante mis últimos segundos de vida. Y desde allí, se ven dos cuerpos en el suelo, y más allá, un cuaderno, abierto por la primera página, en el cual se lee: Escribiré todos los días este cuaderno, y siempre lo haré cuando ella sueñe, donde no puedan alcanzarle las balas, pero nunca le diré que la quiero, no al menos, hasta que no llegue el último día en la Tierra.
Y ese cuaderno tiene las anillas dobladas.



Dedicado a Jonatan, que me pidió que se lo dedicara.

· ミケル ·

sábado, 18 de octubre de 2008

Cartas a la Luna



Cartas a la Luna


Hoy por fin las nubes me dejan verte. Tan brillante, que atemorizas a las estrellas del cielo y haces que hoy no se puedan ver. Te atreves a reflejarte en la superfie del mar, pero te resistes a que te lleve la corriente. Tu reflejo parece balancearse con las pocas olas que acaban muriendo en la orilla, haciéndome cosquillas en las piernas. La arena está fría, y la playa vacía. Si miro atrás, veo las ruinas de una sociedad por fin acabada. Y se oye el viento. No pienso mirar atrás. Y se escuchan las olas morir en la orilla. Esa sociedad ya murió.Y tú, Luna, rielas en la superficie. Y tú, Luna, te ahogas en el mar.
Entierro un poco más las manos en la arena, me gusta sentir el frío entre mis dedos, y entonces decido que esta noche no voy a dormir, esperaré a que salga el sol. Quiero ver cómo realmente mueres ahogada, cómo te escondes tras el horizonte, y tu reflejo se hunde en el fondo del mar.

martes, 14 de octubre de 2008

Escóndete, que ya viene

Mist · ( ery ) *


Sabes? Ya estoy cansado de escapar.
Y yo.( ... ) Crees que algún día podremos volar no sólo para escapar de la jaula?
Espero. Suelo volar para despistarme del mundo de abajo, pero enseguida viene y me atrapa. Tengo alas, pero no soy libre para volar. Cuando me lanzo al vacío, cuando ya empiezo a sentir el viento en mi cara, siento cinco fríos dedos rodeando mi cuerpo, y me despierto otra vez en la jaula. Sin embargo, esos segundos que necesito para volar, ese tiempo de caída libre, ese tiempo en suspensión, cuando empiezo a sentir la ingravidez, siento que soy el más feliz del mundo.
A mí me pasa igual. Por eso estoy encadenado. Una vez intenté volar lo más alto posible. Se formó un gran revuelo. Todo el mundo me miraba, esperanzado, hasta que me cogieron. Desde entonces, tengo prohibido volar.
Sabes? Algún día intentaré volar más alto de lo que ha hecho nadie nunca. Algún día veré las estrellas desde otro cielo, desde otro planeta. Y tú vendrás conmigo.
: )
Shhh... escóndete, que ya viene.
( Son sólo palabras. Las palabras se las lleva el viento. No son más que castillos en el aire )

sábado, 11 de octubre de 2008

Llevándolo al extremo



( ... )
-No te burles del pobre herr Roller – le había dicho Madre una tarde, después de que el niño le relatara su última aventura. - No tienes ni idea de lo mal que lo ha pasado en la vida.
-Está loco – dijo bruno, llevándose un dedo a la sien y describiendo los círculos mientras silbaba para indicar lo chiflado que estaba. - El oto día se acercó a un gato que había en la calle y lo invitó a tomar el té.
-¿ Y qué dijo el gato ? - preguntó Gretel, que se estaba preparando un bocadillo en la encimera de la cocina.
-Nada – contestó Bruno - . Era un gato.
( ... )

El niño con el pijama de rayas, John Boyne.
[ Ese instante, esa milésima de segundo que nuestros ojos se han atrevido a inmortalizar y la envían a nuestro cerebro y la captamos cuando ya es demasiado tarde. Ese momento, en el que reaccionamos instintivamente, de lo más primitivo, y se nos escapa un pequeño suspiro. Un pequeño suspiro que se queda suspendido en el aire. Y libre, se escapa. Y un escalofrío te recorre la espalda, y te limitas a sentir lo que siente esa persona que se ha quedado sin aliento, que todavía está suspendida en el aire ]

miércoles, 8 de octubre de 2008

Hoy no quiero ser un robot


Y la ley qué dice?
Da igual. La fuerza de la moneda manda. Lánzala.
Cara o cruz.
O canto.
( Hoy intentaremos responderlo )
Juicios rápidos y acusaciones de 15 minutos.
Orden de alejamiento. ``Por favor, no la toques ´´
Oh no...
Y nos tomaremos otra cerveza para celebrar esa partida de golf, pese a que sabemos que nuestro vecino pasa sed, mientras miramos indiferentes a la tele, a esa caja tonta que nos vuelve imbéciles, y que nos enseña cosas, nos cuenta cuentos de miles de kilómetros de distancia de aquí, mientras nuestros hijos miran el plato de comida que se les enfría bajo la estela de un árbol de Navidad que parpadea y que paciente guarda todos sus regalos. Pero da igual. Nadie ve la tele. Todos la miran.
[ Lo ves? Un mundo de ciegos frente a nuestros ojos ] - Pero alguien me dijo que el mundo desaparecía si cerraba los ojos, que todo se desvanecía. Al menos, si lo hacía con la suficiente fuerza -

miércoles, 1 de octubre de 2008

-



[[ Alguien ha encendido la chimenea y las llamas bailan trémulas haciendo que la luz baile de un sitio a otro de la habitación. Las sombras juegan al escondite. Y fuera sigue nevando. Mañana podremos jugar con ella. Una pequeña guerra pacífica. Se está tan bien así. Te miro, tapada bajo una manta. Qué? me dices. Nada.
Voy a preparar más chocolate.
]]


"Walking On Sunshine"
I used to think maybe you love me, now baby I'm sure
And I just cant wait till the day, when you knock on my door
Now every time I go for the mail box, gotta hold myself down
'cause I just cant wait till you write me, you're coming around
[Chorus:]
I'm walking on sunshine (whoa oh)
I'm walking on sunshine (whoa oh)
I'm walking on sunshine (whoa oh)
And don't it feel good (HEY!) Alright now
And don't it feel good (HEY!) Alright now
All right now yeah! (HEY!)
I used to think maybe you love me, I know that it's true
And I don't wanna spend all of my life just waiting for you (just waiting for you)
Now I don't want you back for the weekend, not back for a day, no, no, no
Baby I just want you back and I want you to stay
[Chorus]
Walking on sunshine
Walking on sunshine
I feel the love, I feel the love, I feel the love that's really real
I feel the love, I feel the love, I feel the love that's really real
[Chorus till end]