domingo, 8 de marzo de 2009

Dragones y petachos

· Nightfall·


· Es cuando, desde mi ventana, puedo ver cómo el sol se desgarra intentando pasar el horizonte una tarde más. Y me quedo atontado viendo su reflejo en el lago mientras pienso en ti. Basta de engaños, de falsas promesas y mentiras. Vale ya de cuentos y de falsedades de reflexiones con la almohada. No quiero pensar que es culpa tuya, tampoco es culpa mía. Simplemente, es así. Y descuida, que dejaré la ventana abierta una noche más, esperando a que te cueles por ella, y te metas en mi cama, y me quede atontado mirando tu cara. ·


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Dragones y petachos.

Tanto silencio, que hasta puedo escuchar el reloj de la cocina. Tanto silecio, que parezco ahogarme en él.

Tacho y reescribo. Coso y remiendo. Petachos, cachitos de tela deshilachada que coloco al azar en un papel, mientras sin querer, dibujo tu cara en mi mente. Petachos que coso en el aire. Petachos que encuentro en el bolsillo del pantalón y en el fondo de la cartera.Que toda la vida es sueño, se dijo una vez, y me quiero despertar con un rayo de luz rozando mi cara. Y que los sueños, sueños son, y que quedarán como anécdota en un cuaderno lleno de tachones y petachos. Lleno de remiendos y de hilos mal cosidos. Un cuaderno que quizás ya no tenga las anillas dobladas, pero que sí tendrá la tapa cosida a las hojas, las hojas llenas de petachos, y en los petachos pequeñas historias de dragones que quisieron ser estrellas.


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Tus labios quedaron suspendidos sobre los míos. Parecían no decidirse sobre si besarme o no. Uno, y dos segundos. Y un débil suspiro rozó mi piel, y se escapó volando.
Lo siento. El tren viene ya. Me voy. Me marcho. Me esperan al otro lado del horizonte, cruzando el mar, más allá incluso de las estrellas. Me tengo que ir, y te dejo con medio beso en los labios, y te doy mi mitad como regalo.